El matrimonio es una relación que conlleva altas expectativas y que debe soportar las consecuencias de dos personas que están viviendo juntas lo que ellas realmente son. Cada persona al entrar al matrimonio ha sostenido a menudo y de manera profunda creencias inconscientes de lo que es necesario para ellas estar en control, permanecer seguros y para ser valorados como persona. Algunas veces estas creencias pueden generar palabras o comportamientos que son egoístas y que quizás no sirvan para los mejores intereses de la otra parte. Cuando esto sucede pueden resultar heridas y conflictos, y si no son resueltos, tales tensiones pueden provocar un problema matrimonial.

El matrimonio es a la vez el escenario inevitable e ideal para un enfrentamiento constructivo entre dos personas. ¿Qué mejor lugar para que dos personas revelen y traten con sus ideas de auto conservación que desarrollaron durante la niñez, la adolescencia y en el período temprano de la edad adulta? ¿En qué otro lugar más que dentro de la promesa de pacto de un matrimonio puede haber el deseo de conocer, la voluntad de ayudar, la gracia de perdonar y el compromiso de continuar?

El matrimonio es donde la familiaridad, la proximidad, la frecuencia y la oportunidad se unen para exponer las formas de pensamiento y de comportamiento que quizás no estén funcionando para desarrollar y mantener una intimidad, una seguridad y una relación nutritiva con una pareja. Aprender las historias el uno del otro, aprender lo que hace funcionar a ambos cónyuges, contribuirá en gran medida a ayudar a las parejas casadas a relacionarse y este nivel de mutuo entendimiento es una de las llaves para un matrimonio largo y agradable.

Referencia de las Escrituras: Efesios 4:21-24

Si de veras se les habló y enseñó de Jesús según la verdad que está en él. Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que antes debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad. (NVI)

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Algunas cosas para hacer durante la semana.

Día 2: Reflexionar sobre el mensaje y la lectura de las Escrituras; diario si quieres
Día 3: Ora o medita sobre lo que crees que necesitas
Día 4: Discuta el mensaje y las escrituras con su cónyuge
Día 5: Planifique cómo puede responder mejor al mensaje
Día 6: Descanso; no pienses en el mensaje o la escritura; escucha en la quietud
Día 7: Vuelve a comprometerte con tu matrimonio

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