¡Estar presente en un matrimonio significa mucho más que estar en casa todas las noches! La presencia relacional es poder escuchar, procesar y responder en tiempo real para que las reacciones se centren en lo que está sucediendo en ese momento, no en lo que sucedió en una circunstancia similar o en otro momento y lugar.

Esto es más que solo prestar atención. Estar presente es estar genuinamente interesado en lo que se dice y en lo que está sucediendo. ¿Cómo reaccionaría alguien con un médico que basó su diagnóstico en el hecho de que la conversación de la visita al consultorio comenzó con las mismas cinco frases que el último paciente? ¿No querríamos todos que nuestro médico escuchara y considerara todo lo que se ha dicho antes de declarar un diagnóstico?

Estar presente permite desarrollar un nuevo significado en relación con las palabras y situaciones que de otro modo podrían parecerle familiares. Estar presente permite una interpretación de lo que se está diciendo o lo que está sucediendo sin prejuicios y dentro de un contexto del aquí y el ahora.

Es cierto que este enfoque de comunicación y procesamiento de información dentro de un matrimonio requiere mucho tiempo y exige paciencia. Para las personas que se distraen fácilmente, desinteresadas, ocupadas o preocupadas, estar presente con el propósito de ser sensibles, de apoyo y en contacto puede requerir un esfuerzo extra. Trabajar para mantenerse presente vale la pena el esfuerzo, ya que es la única forma en que tanto el esposo como la esposa pueden de forma precisa ser escuchados y respondidos adecuadamente.

Referencia de las Escrituras: Mateo 13: 14-15

En ellos se cumple la profecía de Isaías: «Por mucho que oigan, no entenderán; por mucho que vean, no percibirán. Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible; se les han embotado los oídos, y se les han cerrado los ojos. De lo contrario, verían con los ojos, oirían con los oídos, entenderían con el corazón y se convertirían, y yo los sanaría». (NVI)

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Algunas cosas para hacer durante la semana.

Día 2: Reflexionar sobre el mensaje y la lectura de las Escrituras; diario si quieres
Día 3: Ora o medita sobre lo que crees que necesitas
Día 4: Discuta el mensaje y las escrituras con su cónyuge
Día 5: Planifique cómo puede responder mejor al mensaje
Día 6: Descanso; no pienses en el mensaje o la escritura; escucha en la quietud
Día 7: Vuelve a comprometerte con tu matrimonio

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