Una expectativa es algo que una persona piensa que sucederá. En el matrimonio hay tres preguntas críticas en cuanto a las expectativas que deben ser respondidas. La primera pregunta involucra lo que el esposo espera de su esposa y del matrimonio. La segunda pregunta trata de lo que la esposa espera de su esposo y del matrimonio. La tercera es la pregunta más importante de las tres. Esta pregunta busca descubrir si ambos el esposo y la esposa saben y entienden las expectativas del otro en relación al matrimonio.

En parte lo que une a una pareja en matrimonio es que las metas y los sueños son comunicados y entendidos. Que uno entienda las expectativas del otro crea la motivación, la dirección y el enfoque que una pareja necesita para funcionar mejor juntos y para alcanzar las metas individuales y colectivas. Cuando un cónyuge juzga el matrimonio con estándares que son desconocidos para el otro cónyuge pueden surgir la decepción, la frustración y los conflictos.

Es irracional ya sea para un esposo o una esposa esperar que un matrimonio llene sus expectativas si las medidas usadas para determinar el éxito del matrimonio no son conocidas, entendidas y aceptadas. Cuando las expectativas personales en relación al matrimonio son francamente discutidas, se crea una oportunidad para que estos estándares individuales sean discutidos, cuestionados y modificados como sea necesario, o apoyados ya que los dos colaboradores en el matrimonio intentan hacer del matrimonio algo tan estimulante y satisfactorio en lo posible el uno para con el otro.

Referencia de las Escrituras: 1ª a los Corintios 1: 27-31

Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos.  También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es,  a fin de que en su presencia nadie pueda jactarse.  Pero gracias a él ustedes están unidos a Cristo Jesús, a quien Dios ha hecho nuestra sabiduría —es decir, nuestra justificación, santificación y redención—para que, como está escrito: «Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe en el Señor». (NVI)

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Algunas cosas para hacer durante la semana.

Día 2: Reflexionar sobre el mensaje y la lectura de las Escrituras; diario si quieres
Día 3: Ora o medita sobre lo que crees que necesitas
Día 4: Discuta el mensaje y las escrituras con su cónyuge
Día 5: Planifique cómo puede responder mejor al mensaje
Día 6: Descanso; no pienses en el mensaje o la escritura; escucha en la quietud
Día 7: Vuelve a comprometerte con tu matrimonio

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