En el contexto de Colosenses 3:18-19, la idea de la sumisión en el matrimonio llega a ser contingente y recíproca para ambos: esposos y esposas. En este segmento de la Escritura, el apóstol Pablo primero apunta su instrucción a una esposa al decir que la obligación de someterse a su esposo depende de que no se espere que haga nada que sea contrario a las enseñanzas de Jesús. La sumisión de una esposa a su esposo debería siempre depender de las expectativas del beneficio personal y que tal sumisión no resulte en daño sicológico, físico o espiritual o la ponga en peligro legal. La sumisión de una esposa a su esposo debería ser siempre posible en las expectativas del beneficio personal y que tal sumisión no resulte en daño sicológico, físico o espiritual o la ponga en peligro legal.

La obligación recíproca de un esposo hacia su esposa como es mencionado en este mismo pasaje de la Escritura es para que él ame a su esposa como está definido en 1ª a los Corintios 13, y no abusar de su dirección al ser áspero con su esposa. Cuando la sumisión de un esposo y una esposa es mutua y recíproca, como se enseña en la Biblia, la dirección atribuida al esposo en la familia se vuelve menos sobre el ejercicio de la autoridad y más sobre la crianza y el liderazgo.

En un matrimonio saludable la definición que funciona como sumisión será aquella establecida por el consenso de la pareja y complementada por personas cristianas de acuerdo con las normas encontradas en la Biblia. Cuando la dirección es reclamada como un derecho del esposo para controlar a su esposa o como la justificación para la represión o abuso, el concepto de sumisión matrimonial llega a ser pervertido, desprestigiado, no factible y anti bíblico.

Referencia de las Escrituras: Colosenses 3:15–19

Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos.  Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón.  Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él. (NVI)

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Algunas cosas para hacer durante la semana.

Día 2: Reflexionar sobre el mensaje y la lectura de las Escrituras; diario si quieres
Día 3: Ora o medita sobre lo que crees que necesitas
Día 4: Discuta el mensaje y las escrituras con su cónyuge
Día 5: Planifique cómo puede responder mejor al mensaje
Día 6: Descanso; no pienses en el mensaje o la escritura; escucha en la quietud
Día 7: Vuelve a comprometerte con tu matrimonio

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