Los primeros siete años de matrimonio constituyen la etapa de establecimiento del matrimonio. Estos son los años en que la relación pasa de galantear a hacer. Estos son los años en que se elimina la hermosa envoltura del cortejo para descubrir qué hay dentro del don del matrimonio. Estadísticamente, al 20% de las parejas dentro de los primeros cinco años de matrimonio no le gustará lo que encuentren y se divorciarán.

Lo que las parejas recién casadas descubren es que la tracción es diferente de la atracción. Trabajar juntos será mucho más un desafío que simplemente estar juntos. La citas presentan el desafío de la coordinación; el matrimonio presenta el desafío de la consolidación.

Un matrimonio bien construido necesita una base sólida que consista en un compromiso compartido para escuchar, aprender, adaptar, alentar, servir y perdonar. Un matrimonio que se establezca sobre una base sólida será un lugar donde las parejas se apoyen más, sean comprensivas, cooperadoras, consistentes, dependientes, confiables, moderadas, atentas y corteses.

Nadie nace sabiendo cómo casarse. El matrimonio es aprendido. El matrimonio no se trata de reproducir lo que tuvieron los padres o acerca del cumplimiento de una ilusión de un libro de cuentos. Un buen matrimonio evoluciona a medida que una pareja aprende a lidiar con sus propias «cosas» para que puedan responder apropiadamente entre sí con la esperanza de ser más fuertes juntos que separados; de ser más fuertes como individuos y como pareja.

Referencia de las Escrituras: 1ª a los Corintios 3: 10-13

Según la gracia que Dios me ha dado, yo, como maestro constructor, eché los cimientos, y otro construye sobre ellos. Pero cada uno tenga cuidado de cómo construye,  porque nadie puede poner un fundamento diferente del que ya está puesto, que es Jesucristo.  Si alguien construye sobre este fundamento, ya sea con oro, plata y piedras preciosas, o con madera, heno y paja,  su obra se mostrará tal cual es, pues el día del juicio la dejará al descubierto. El fuego la dará a conocer, y pondrá a prueba la calidad del trabajo de cada uno. (NVI)

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Algunas cosas para hacer durante la semana.

Día 2: Reflexionar sobre el mensaje y la lectura de las Escrituras; diario si quieres
Día 3: Ora o medita sobre lo que crees que necesitas
Día 4: Discuta el mensaje y las escrituras con su cónyuge
Día 5: Planifique cómo puede responder mejor al mensaje
Día 6: Descanso; no pienses en el mensaje o la escritura; escucha en la quietud
Día 7: Vuelve a comprometerte con tu matrimonio

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