Un matrimonio puede ser más estable si los cónyuges son felices estando uno con el otro, no felices el uno por el otro. Puede ser peligroso para los cónyuges depender el uno del otro para hacer que sus días sean buenos, porque incluso el mejor cónyuge puede fallar de vez en cuando para satisfacer las necesidades o expectativas de su pareja. La culpa es tóxica para cualquier matrimonio. En última instancia, tanto el esposo como la esposa son responsables de encontrar un lugar para ser feliz, independientemente de las circunstancias que los rodean o las circunstancias creadas por otras personas.

El equilibrio que debe buscarse es que el esposo y la esposa creen una atmósfera de apoyo mutuo y, al mismo tiempo, fortalezcan su identidad personal. Una conciencia saludable de uno mismo crea un camino para que cada pareja en un matrimonio establezca una sensación de bienestar que no depende de lo que el otro cónyuge brinda.

Los cónyuges deberían querer estar juntos, no tener que estar juntos. Una independencia mutuamente obediente es un enfoque sabio para establecer y mantener un matrimonio donde ambos ganan.

Referencia de las Escrituras: Gálatas 6: 4-5

Cada cual examine su propia conducta; y, si tiene algo de qué presumir, que no se compare con nadie. Que cada uno cargue con su propia responsabilidad. (NVI)

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Cuota

Algunas cosas para hacer durante la semana.

Día 2: Reflexionar sobre el mensaje y la lectura de las Escrituras; diario si quieres
Día 3: Ora o medita sobre lo que crees que necesitas
Día 4: Discuta el mensaje y las escrituras con su cónyuge
Día 5: Planifique cómo puede responder mejor al mensaje
Día 6: Descanso; no pienses en el mensaje o la escritura; escucha en la quietud
Día 7: Vuelve a comprometerte con tu matrimonio

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