Un matrimonio con significado es aquél en el que el compromiso con la relación va más allá de lo que el esposo o la esposa reciben el uno del otro en cualquier momento dado. Idealmente, el matrimonio es una reciprocidad de afecto, respeto, trabajo compartido y fidelidad, pero éste no siempre será el caso. Habrá momentos en cualquier matrimonio en que un miembro de la pareja le fallará al otro o cuando uno de los miembros del matrimonio «llevará» al otro al «tomar el relevo» ya sea emocional, financiero, espiritual o físico.

Los matrimonios exitosos son el resultado de formar una asociación en la que tanto el esposo como la esposa comparten por igual los beneficios de la relación. Pero estar en una asociación también conlleva asumir la misma responsabilidad de abordar cualquier responsabilidad que exista. A diferencia de una asociación comercial donde las deudas compartidas involucran dinero, los pasivos en la asociación matrimonial son emocionales. Pagar una responsabilidad emocional en un matrimonio implica que ambos socios se «adueñan» de lo que se debe. En los negocios, lo que se ofrece para reducir un pasivo es efectivo, en una asociación matrimonial, la moneda utilizada es la honestidad, la transparencia, la vulnerabilidad y el perdón. Usando esta moneda emocional, las responsabilidades en un matrimonio se pueden reducir al tiempo que se produce un dividendo de confianza y comprensión.

No todas las parejas podrán alcanzar por sí solas el nivel de autoconciencia y entendimiento mutuo que será necesario para reducir o eliminar las responsabilidades emocionales de su matrimonio. Ellos necesitarán ayuda. Las parejas pueden consultar con otras parejas que tienen matrimonios maduros y estables. Otros recursos al igual que los profesionales pueden proporcionar ayuda facilitada y terapéutica.

Referencia de las Escrituras: Mateo 19:6

Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. (NVI)

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Algunas cosas para hacer durante la semana.

Día 2: Reflexionar sobre el mensaje y la lectura de las Escrituras; diario si quieres
Día 3: Ora o medita sobre lo que crees que necesitas
Día 4: Discuta el mensaje y las escrituras con su cónyuge
Día 5: Planifique cómo puede responder mejor al mensaje
Día 6: Descanso; no pienses en el mensaje o la escritura; escucha en la quietud
Día 7: Vuelve a comprometerte con tu matrimonio

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