Las creencias basadas en las enseñanzas bíblicas acerca de la vida y de la relación entre un esposo y una esposa son buenos nutrientes con los cuales alimentar cualquier matrimonio. Una buena información provee fuertes bloques de construcción para la base de cualquier relación de larga vida. Sin embargo, las creencias por si solas, aún si están basadas en las Escrituras y sostenidas por personas que van a la iglesia, no son la «bala de plata» que garantizará un buen matrimonio o que evitará problemas y divorcio. El porcentaje de divorcios entre creyentes cristianos es casi el mismo que el porcentaje de divorcios entre la población en general. ¿Qué está faltando?

Las creencias acerca del matrimonio desarrollan la norma, pero esto lleva algo más que solo saber cómo es que un buen matrimonio debería funcionar para tener actualmente un buen matrimonio. Las creencias deben ser permitidas para cambiar las formas de pensar, cambiar los comportamientos, alterar los estilos de vida, promover la buena voluntad, permitir el perdón, fomentar la humildad, y soportar el sacrificio. Las creencias solas, aún cuando los hechos son correctos, no generarán la transformación personal que es necesaria para que una pareja se adapte el uno al otro en formas que resultarán en un matrimonio significativo.

Las convicciones deben ir más allá de los deberes y la culpa asociada por quedarse corto en completar realmente lo que necesita ser hecho. Las creencias deben estar acompañadas de valor, convicción, dedicación y acción. Las creencias que están para hacer alguna diferencia deben estar impulsadas por una confianza en las Escrituras, una devoción a la definición bíblica de amor, y una aplicación de los principios de la interacción humana basados en la Biblia. Donde las convicciones bien fundadas acerca del matrimonio llegan a ser la esencia de un matrimonio, los ingredientes necesarios estarán presentes para proveer a un matrimonio lo que se necesita para prosperar y crecer.

Referencia de las Escrituras: Santiago 2: 17

Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta. (NVI)

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Algunas cosas para hacer durante la semana.

Día 2: Reflexionar sobre el mensaje y la lectura de las Escrituras; diario si quieres
Día 3: Ora o medita sobre lo que crees que necesitas
Día 4: Discuta el mensaje y las escrituras con su cónyuge
Día 5: Planifique cómo puede responder mejor al mensaje
Día 6: Descanso; no pienses en el mensaje o la escritura; escucha en la quietud
Día 7: Vuelve a comprometerte con tu matrimonio

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